Masaya y la revolución secuestrada

19 de Julio de 2018

Desde Col·lectiu Ronda queremos expresar toda nuestra solidaridad con el pueblo hermano de Nicaragua y, en especial, de la ciudad de Masaya, violentamente asaltada y agredida por fuerzas gubernamentales y paramilitares al servicio del régimen del presidente Ortega.

Hoy, 19 de julio, Nicaragua celebra el 39 aniversario de la Revolución Sandinista y quizás nos lleguen, una vez más, las imágenes de calles abarrotadas y plenas del blanco y el azul, el rojo y el negro de las banderas. Quizás. Pero no debemos olvidar que serán las mismas calles que desde hace tres meses han visto morir al menos a 300 personas, según estimaciones de la Asociación Nicaragüense pro Derechos Humanos. Las mismas que antes de acoger vítores y gritos de júbilo, se han llenado con gritos de ira y dolor y el carraspeo ronco y violento de las armas de fuego que acallan la palabra y el pensamiento.

Calles y barricadas levantadas con piedras e indignación para cortarlas. Calles y barrios rotos. Vidas rotas, esperanzas quebradas.

La verdadera patria es una geografía del corazón. La construimos apilando recuerdos, deseos, amistades y vivencias a las que damos forma para moldear ese concepto, el de patria, que no pertenece al campo de la política o la geografía sino al ámbito infinitamente más rico y complejo de los sentimientos. Por eso, Nicaragua es también parte, una parte hermosa e íntima, de la patria de Col·lectiu Ronda y por eso mismo, el dolor de sus gentes, el sufrimiento de sus tierras es también el nuestro.

Hoy, nos vuelve a doler Nicaragua. Sus miedos, sus muertes y los sueños que le robaron.

Y es desde el dolor que alzamos la voz para exigir que cese inmediatamente la violencia desmedida contra una población que salió a la calle inicialmente para protestar contra la reforma del sistema público de pensiones y que actualmente lucha contra nuevas formas de autoritarismo que buscan amparo y legitimidad en el recuerdo de una Revolución que han traicionado y que adopta las mismas formas que la propia Revolución quiso derrotar y dejar atrás.

Desde el dolor pedimos que la palabra, el diálogo y la negociación ocupen el espacio de la agresión y la represión. Que se ponga punto y final a la violación de los derechos humanos de la población y se inicie de inmediato un proceso de reconciliación en el que las demandas de la población sean escuchadas y atendidas. Pedimos que las autoridades y sus fuerzas afines dejen de atentar contra la dignidad del pueblo y que la fecha del 19 de julio vuelva a ser un motivo de celebración para todos los nicaragüenses y no se vuelvan a reabrir esas venas por las que ya ha manado demasiada sangre de nuestra querida Nicaragua.

Colectivo Ronda SCCL, Julio 2018, Barcelona