Masaya y la revolución secuestrada
Desde Col·lectiu Ronda queremos expresar toda nuestra solidaridad con el pueblo hermano de Nicaragua y, en especial, de la ciudad de Masaya, violentamente asaltada y agredida por fuerzas gubernamentales y paramilitares al servicio del régimen del presidente Ortega.
Hoy, 19 de julio, Nicaragua celebra el 39 aniversario de la Revolución Sandinista y quizás nos lleguen, una vez más, las imágenes de calles abarrotadas y plenas del blanco y el azul, el rojo y el negro de las banderas. Quizás. Pero no debemos olvidar que serán las mismas calles que desde hace tres meses han visto morir al menos a 300 personas, según estimaciones de la Asociación Nicaragüense pro Derechos Humanos. Las mismas que antes de acoger vítores y gritos de júbilo, se han llenado con gritos de ira y dolor y el carraspeo ronco y violento de las armas de fuego que acallan la palabra y el pensamiento.
Calles y barricadas levantadas con piedras e indignación para cortarlas. Calles y barrios rotos. Vidas rotas, esperanzas quebradas.
La verdadera patria es una geografía del corazón. La construimos apilando recuerdos, deseos, amistades y vivencias a las que damos forma para moldear ese concepto, el de patria, que no pertenece al campo de la política o la geografía sino al ámbito infinitamente más rico y complejo de los sentimientos. Por eso, Nicaragua es también parte, una parte hermosa e íntima, de la patria de Col·lectiu Ronda y por eso mismo, el dolor de sus gentes, el sufrimiento de sus tierras es también el nuestro.
Hoy, nos vuelve a doler Nicaragua. Sus miedos, sus muertes y los sueños que le robaron.
Y es desde el dolor que alzamos la voz para exigir que cese inmediatamente la violencia desmedida contra una población que salió a la calle inicialmente para protestar contra la reforma del sistema público de pensiones y que actualmente lucha contra nuevas formas de autoritarismo que buscan amparo y legitimidad en el recuerdo de una Revolución que han traicionado y que adopta las mismas formas que la propia Revolución quiso derrotar y dejar atrás.
Desde el dolor pedimos que la palabra, el diálogo y la negociación ocupen el espacio de la agresión y la represión. Que se ponga punto y final a la violación de los derechos humanos de la población y se inicie de inmediato un proceso de reconciliación en el que las demandas de la población sean escuchadas y atendidas. Pedimos que las autoridades y sus fuerzas afines dejen de atentar contra la dignidad del pueblo y que la fecha del 19 de julio vuelva a ser un motivo de celebración para todos los nicaragüenses y no se vuelvan a reabrir esas venas por las que ya ha manado demasiada sangre de nuestra querida Nicaragua.
Colectivo Ronda SCCL, Julio 2018, Barcelona