1 de mayo: el confinamiento no nos hará olvidar la defensa de los derechos laborales

30 de Abril de 2020

Seguramente, hay gente que no sabe que la celebración del primero de mayo como Día Internacional de los Trabajadores y las Trabajadoras conmemora la trágica ejecución en 1886 de un grupo de sindicalistas en la ciudad de Chicago que habían promovido una serie de huelgas para reclamar mejores condiciones laborales. Es pues, una jornada festiva pero, sobre todo, una jornada de lucha, movilización y reivindicación.

Este año, el primer día de mayo no estará acompañado de grandes manifestaciones. Será una jornada diferente, de confinamiento y permanecer en casa. Pero sólo eso debe cambiar, el escenario. El espíritu de lucha debe mantenerse inalterado porque hoy es más necesario que nunca.

En España, no hay ningún episodio de convulsión económica -y la crisis del coronavirus sin duda lo es- que no provoque una destrucción masiva de puestos de trabajo y una pérdida cada vez más profunda de derechos laborales.

Esta destrucción de empleo tan intensa tiene mucho que ver con el actual marco regulador de las relaciones laborales. Reforma a reforma, el despido se ha abaratado y facilitado, los contratos temporales, lejos de limitarse, se han consolidado y son la inmensa mayoría de los que se celebran cada día, la subcontratación se ha convertido del todo habitual y el fenómeno los falsos autónomos se ha extendido a la práctica totalidad de los sectores productivos.

En este contexto, la unidad de los trabajadores y trabajadoras, especialmente en sus empresas y centros de trabajo, es esencial. Aislados, nuestros derechos se debilitan. Y sobre eso versa la celebración del primero de mayo. De afianzar el compromiso de defender y ampliar estos derechos, empezando por el derecho a la conservación del puesto de trabajo, pero también el derecho a retribuciones dignas y a la estabilidad en el empleo; a convenios que no sean regresivos, a trabajar con medidas adecuadas de seguridad, a no tener falsos empleadores ni quedar desprotegidos frente a las modificaciones de nuestras condiciones laborales por parte de las empresas.

En nuestra cooperativa hace cerca de 50 años que trabajamos en defensa de los trabajadores y trabajadoras y si algo hemos aprendido durante todo este tiempo, es que la verdadera fuerza de la clase trabajadora no sólo se encuentra en las leyes. Esta fuerza está en la voluntad y convicción de no perder todo lo conseguido y de defender unos derechos que nunca nos han sido regalados. Y en esta lucha, quien lo deseé, nos encontrará siempre a su lado. El primero de mayo y el resto de días.